parto en casa sin partera ni doctor

 
¿Se puede tener un parto en casa sin partera ni doctor? Elena nos cuenta en su historia del parto de Itzám como si tenemos la información necesaria y el acompañamiento adecuado si es posible. 
 

El miércoles 26 de Febrero a las 12:49 am terminé de limpiar la casa por completo. Estaba rendida y sólo tenía ganas de dormir. Me metí a la cama y me desenchufé por completo hasta las 3:10 aproximadamente. Una contracción fuerte me despertó así que pensé que si me levantaba a caminar y al baño me sentiría mucho mejor. Entré al baño y oh sorpresa! El tapón mucoso!!!
Corrí a avisarle a mi marido que seguía en la cama y después le mandé mensaje a Hannah y a Saskia (mis parteras). También le avisé a Bere (mi BFF y Doula) y estábamos muy emocionadas. Seguía teniendo contracciones pero no las sentía tan fuertes, de hecho Bere me preguntó si podía dormir aún con contracciones y le dije que sí y de repente las contracciones enloquecieron y aumentaron de intensidad, aunque en ese momento no consideraba que fueran todavía las contracciones fuertes. Empezamos a tomarles el tiempo y llegaban como reloj cada 5 minutos.
Pude platicar con Hannah y me recomendó darme un baño y tomar un vinito para ver si se disipaban las contracciones y podíamos las dos dormir un rato ante el evidente trabajo de parto. Yo aún me sentía muy tranquila, Tona me puso a calentar agua para darme un baño y mientras me serví un vasito de rompope para relajarme. Me metí al baño y Tona me ayudó a bañarme con agua calientita, me relajé muchísimo pero las contracciones seguían llegando cada 5 minutos. Me metí a la cama a las 4:30 intentando dormir algo pero las contracciones seguían llegando fuertes, aún así pude dormir como 40 minutos y cada que llegaba una contracción le destrozaba la mano a Tona.
Me levanté de la cama cuando ya no aguanté más y empecé a deambular, en ese momento supe que oficialmente había empezado el trabajo de parto. Yo esperaba que las contracciones iniciaran graduales tanto en frecuencia como en intensidad pero en realidad comenzaron fuertes y después se incrementaron aunque la frecuencia siempre fue la misma. Tona me preguntaba que qué hacíamos, si se iba o no a trabajar, si ya le llamábamos a Hannah, que cuánto faltaba para el parto… señal inequívoca de que el trabajo de parto estaba más que establecido era que no tenia cabeza para responder a nada y de hecho me molestaba bastante que me pidiera respuestas cuando lo único que quería era concentrarme en que pasara de la mejor manera la siguiente contracción.
Decidí escribirle a Bere para contarle que las contracciones ya estaban fuertes y seguían cada 5 minutos y empezaba a necesitarla cerca para mantenerme tranquila, entonces ella me dijo que en cuanto pudiera vendría a estar conmigo. Al mismo tiempo le llamé a Hannah para decirle que las contracciones ya eran más fuertes y seguían cada 5 minutos, pero yo seguía medio tranquila, entonces las dos acordamos que llegaría a la casa al medio día tomando en cuenta que tardaría dos horas en desplazarse a la casa.
Tona me preguntó si iba o no a trabajar para avisar y le pedí que se quedara porque las contracciones empezaban fuertes. En ese momento Yohualli despertó y todavía con toda tranquilidad me dispuse a atenderlo, aunque comenzaba a dificultarse cuando llegaban las contracciones. Por cuestiones extrañas, Tona tenía que ir al cajero súper temprano y después a comprar leche, así que se fue y me quedé con el chaparro sola. Después de media hora que me pareció como si hubieran sido tres, regresó con mi suegro que me apapachó y me dio ánimos.
El transcurso de la mañana siguió como cualquier día interrumpido cada 5 minutos por una contracción, me puse a levantar trastes y a limpiar la mesa para que Tona nos hiciera de desayunar. Me mensajee con Saskia para decirle cómo iba todo, y me sugirió que me fuera metiendo a mi burbuja y platicara con el bebé. Pensando en que probablemente más avanzado el trabajo de parto no tendría deseos de comer nada desayuné un rico huevo revuelto con pan de mantequilla y yoghurt con granola. Después de desayunar me metí a la recámara a esperar a Bere. Me quedé parada frente a la cuna de Yohualli y cada que venía una contracción me inclinaba y trataba de respirar profundo para que pasara pronto, hasta que eso fue insuficiente y empecé a vocalizar en cada contracción. Realmente las vocalizaciones fueron de gran ayuda para manejar de la mejor manera posible la intensidad de las contracciones.
Según nuestro plan de parto, Yohualli se iba a quedar con mi suegra durante el trabajo de parto y regresaría cuando estuviera cerca el momento del nacimiento, así que Tona le llamó a mi suegra para decirle que era el momento de cuidar al chamaco. Ella dijo que si pero que apenas se iba a bañar y cuando terminara de arreglarse pasaba por el niño. Así que la estuvieron esperando un rato, mientras Tona y él jugaban en el PS un horrible juego de naves espaciales con música punchis punchis que en verdad me ponía de malas. Subió mi suegra y como todavía no se bañaban ni el marido ni el niño se quedó un rato esperándolos… no es que me lleve mal con mi suegra pero no tenía ganas de verla durante el trabajo de parto y casualmente el rato que estuvo ahí las contracciones se fueron! Pero en cuanto puso un pie fuera de la casa las contracciones regresaron con mucha mayor fuerza. Me llegó un mensaje de Bere donde me decía que ya venía en camino pero había mucho tráfico y yo le contesté que ya no aguantaba las contracciones. Por fin llegó Bere con Aranza como a las 10 am. Creo que todavía los niños estuvieron jugando un rato en casa mientras desayunaban pero yo ya estaba muy adentrada en el parto y no registré que sucedía afuera, sólo sabía que Bere ya estaba ahí.
Después Tona llevó a Yohualli a casa de mi suegra (vive en el piso de abajo) y me di chance de salir de la recámara a platicar con Bere. Le llamé a Hannah para decirle que las contracciones ya estaban muy fuertes y ella me dijo que ya estaba en camino pero que recordara que iba a tardar en llegar. Estuve parada abrazando la lavadora todo ese rato y tomando jugo para recuperar fuerzas. Yo me sentía muy tranquila y seguía pensando que faltaba mucho para que naciera el bebé porque las contracciones seguían cada 5 minutos y mientras estuve ahí parada me relajé y fueron más tolerables. Un ratito después me dieron ganas de entrar al baño y ahí estuve sentada en el inodoro entre contracciones y dormitando, casi soñando profundamente. Cuando salí pregunté cuanto tiempo había estado en el baño y Bere me dijo que como 40 minutos.
Tona puso agua a calentar para que me pudiera dar un baño y mientras seguía parada esperando las contracciones hasta que llegó una en la que reconocí de inmediato la sensación de querer pujar. Le llamé a Hannah de inmediato y me dijo que estaba bien, si era lo que mi cuerpo me estaba pidiendo lo dejara fluir pero que pujara con suavidad, y que si veíamos la cabecita (ahí fue cuando dije OMG! ya falta muy poco!!!) le llamáramos por teléfono y ella nos iba dirigiendo, que ya venía en camino pero aún no estaba cerca.
Venía otra contracción con las ganas de pujar y entrar al baño, así que entré al baño y mientras pujaba se rompió la fuente. Hizo un ruido tan chistoso que no pude evitar reírme aún en pleno dolor. Le avisé a Tona y a Bere todavía con toda calma pero la siguiente contracción fue tan intensa que le grité a Tona que entrara conmigo al baño. Me metí a la regadera y le pedí que me echara el agua caliente despacito, al principio se sintió muy relajan pero en cuanto llegó la contracción me sentí fatal con unas ganas de pujar con mucha fuerza y de inmediato sentí que tenía que agacharme. Pasó la contracción y seguimos con el baño caliente, a la siguiente contracción pujé muy fuerte y sentí cómo el bebé bajó desde el pubis casi hasta la entrada de la vagina, le dije a Tona que sentí que ya estaba coronando y él le llamó a Bere. Bere entró al bañó y le pedí que me revisara y me dijo que aún no se veía nada, pero yo con mis manos si sentía algo ya muy abajo, difícilmente puedo recordarlo bien pero a mi me pareció que sentí el cordón. Estaba tan segura que le pedí de nuevo a Bere que me revisara y ella no sintió nada.

Llegó la contracción y yo pujé con toda mi fuerza y les dije “están seguros de que no hay bebé?” y recibí a mi Itzám con mis propias manos, lo llevé a mi pecho y lo abracé. Recuerdo que lo escuché queriendo llorar pero tenía muchas flemas y se las saqué con mi boca.

A partir de ahí la oxitocina me invadió y ya no recuerdo bien muchas cosas. Sé que Hannah, Saskia y Lili (mi amiga Doula que estaba dirigiendo a Bere por teléfono desde Hermosillo) estuvieron hablando por teléfono. A Tona lo ví llorar, primero con emoción y luego con desconcierto, Bere seguía súper tranquila y eso a mi me daba tranquilidad también. Había salido una membrana muy grande y creo que por un instante pensamos que tal vez se había roto la placenta o algo así y Tona preguntaba si sería necesario que fuéramos al hospital. Bere nos dijo que nos fuéramos a la cama y me recostara mientras salía la placenta, así que me levanté con mucho trabajo de la regadera y caminé a la cama con mi bebé. Permanecimos acostados y no sé cuánto tiempo pasó pero llegó Hannah y me dio mucho gusto verla. Ella revisó todo y se esperó conmigo hasta que la placenta decidiera salir. Que curioso, yo creí que las contracciones se detendrían en cuanto naciera el bebé pero seguían siendo fuertes. Estuvimos esperando a que el bebé se prendiera al pecho, tardó un poco en lograrlo pero lo hizo. Así que salió la placenta y yo sentí mucho alivio! A partir de ese momento todo fue muy relajante, yo estuve piel con piel con mi bebé todo el tiempo. Nosotros quisimos quemar el cordón en vez de cortarlo y Bere y Tona lo hicieron con velas. Fue algo muy apacible cuando el bebé y la placenta se separaron. Lo siguiente que recuerdo es pura felicidad y tranquilidad con mi bebé.

 

Estos son Itzám y Ele un año después

le pedí permiso a la mamá para tomar la foto pero la mirada de sorpresa
de bebé Itzám es porque a él no 😀

 

 
 

4 comentarios sobre “parto en casa sin partera ni doctor

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