Juntos en el cuidado desde el primer día

Cuando pienso en lo mucho que ha crecido Ángel y en el gran niño que es tengo que pensar también que aunque Marco y yo no coincidimos en muchas cosas y a veces tenemos nuestras batallas en la crianza estamos juntos en el cuidado desde el primer día. Desde el momento que supimos que venía en camino, en cada cita, ultrasonido o estudio él estaba ahí.

Hace tiempo les había contado que al tener a Angel en mi brazos por primera vez le confesé que no tenía idea de lo que tenía que hacer, un día después no había cambiado mucho jajaja pero sabía que no había problema  él tenía la tranquilidad y confianza de saber que alguien lo iba a cuidar y yo también, aunque papá a veces era un poco despistado o no tenía idea de que hacer (ni yo) pero también se ponía a investigar. Aprovechamos las muestras que nos dio el hospital para probar productos y elegir los preferidos, me sorprendió descubrir que así como yo buscaba en internet él también se metía a foros y leía artículos.

Obviamente en los básicos que se deben tener en casa incluso antes de que llegue el bebé estaba la crema para rozaduras pero como en los primeros meses realmente no batallamos con ellas pues prácticamente no la usábamos, Marco era el responsable de cambiar el pañal cuando estaba en casa (actividad que obviamente no le encantaba y recurrentemente me preguntaba ¿Por qué yo no? pues es que era su turno jajaja y no se compara la cantidad de pañales que cambió él con la que cambié yo) y en algún momento me preguntó si no debíamos usar la crema en cada cambio pero eso no tenía sentido pues era una crema para rozaduras no se nos ocurrió que podía ser para prevenir.

Ese pensamiento es algo que me gustaría modificar porque la primera vez que Ángel tuvo rozaduras fue cuando llegó la dentición, estaba muy confiada en que jamás nos iba a pasar porque usábamos pañales de tela que no consideramos el factor del ph, cuando le vi la piel tan roja y como se movía al sentir el contacto de la crema me partía el corazón, la primera vez se le quito casi de inmediato y Marco me recomendó que seguirla usando pero igual ya estaba bien así que decidimos que no.

Semanas después cuando comenzamos la ablactación y llegó el turno de la carne, las rozaduras regresaron y no sólo no se le quitó a la primera, en el siguiente cambio de pañal ya estaba también en sus testículos, lo dejamos un rato sin pañal y decidimos probar con Hipoglos y santo remedio, con esta experiencia me di cuenta de la importancia de estar juntos en el cuidado de su piel pues no siempre podía ir yo a hacer las compras y Marco sabía así cual presentación comprar y si él hacía la maleta (pocas veces pero sí lo hizo jajaja) era parte de los artículos imprescindibles.

juntos en el cuidado
Las listas nos ayudan a estar Juntos en el cuidado, así ambos celulares recuerdan que se necesita en casa

 

No sólo para mi, también cuando platico con mis amigas que van a ser mamás por primera vez (porque sí se puede experimentar en cabeza ajena) y justo hace unos días que fui a conocer a Sebastián encontré que Hipoglos tenía ya tres presentaciones y por supuesto que ahora ya no creo que es nada más una crema para rozaduras, es un aliado para cuidarlas desde el primer momento y prevenirlas. Así que la compré y se la llevé, pues toda mamá primeriza necesita un poco de ayuda para sentir que su bebé siempre estará bien cuidado y protegido. 

Como le llevé las tres le hice también un cuadro sobre las rozaduras y cómo identificar cuál usar en que ocasión y dejando un pequeño recordatorio sobre el uso en cada cambio de pañal de Hipoglos P, así las rozaduras no la tomarán por sorpresa como a mí, además si tenemos en casa el producto ¿por qué no usarlo? 

Aunque a la visita fui yo sola no me puedo quedar con el crédito de este aliado, pues fue Marco (siempre juntos en el cuidado desde el primer día) quien le trajo a casa y con quien recordaba, después de los pequeños sustos con las rozaduras, colocarlo siempre por protección después de cada cambio de pañal.

2 comentarios sobre “Juntos en el cuidado desde el primer día

  • el 16 enero, 2018 a las 13:06
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    Si esta es una de esas cosas en las que si queremos experimentar en cabeza ajena, es muy feo cuando se les irrita la piel y los pobres no dan una.
    Me encantó lo de tu aliado 🙂 ese aliado si que supo hacer una buena elección.

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