Promueve lo que te encanta

Hay algo que en estos casi 20 meses he aprendido, “no ser tan apasionada (terca) al expresar las cosas en las que creo (o no creo)” a pesar de seguir siendo una madre primeriza en lugar de imponer simplemente promueve lo que te encanta.

Si, estoy consciente tenía que haber aprendido eso varios años atrás pero mas vale tarde que nunca. Ya antes de Ángel aprendí a ser prudente con respecto a mis opiniones sobre el consumo de la carne, las corridas de toros, la religión pero en cuanto él nació nuevos tópicos con pasión desenfrenada surgieron.

LACTANCIA, COLECHO, PORTEO, LIMITES, CUETES, ZOOLÓGICO Y CIRCOS.

 

Unos eran temas en los que nunca antes había pensado y otros que no daba mi opinión, así que en cuanto nació Ángel y llegaron las visitas, entre las hormonas y pocas horas de sueño la lengua se me soltó, obviamente incomodando a uno que otro presente.

Primero la lactancia, a pesar (muy muy a mi pesar) de no haber alimentado a mi hijo con leche materna exclusivamente aún así soy pro lactancia, mi meta antes que nada era lograr los seis meses y de ahí irnos al año y lo mas que se pudiera. 

Promueve lo que te encanta

Como ya les había contado vengo de una familia que la leche de formula es lo común y en algunos casos casi casi elixir sagrado mientras que amamantar es prácticamente un  mito y siendo de las mas peques de las primas (hay hasta 15 años de diferencia entre mi hijo y sus primos), después de la adolescencia crecí escuchando que no habían tenido leche o que no había sido suficiente y bueno ya ni hablar de alternar la lactancia con el trabajo, hasta que llego mi turno y mis ideas revoltosas cada vez que el tema salía a colación les explicaba que lo que nos (les) había faltado era apoyo e información junto con la gran lista de desventajas para la leche de formula incluyendo el desapego de los hijos, obviamente mi ultima frase generaba por decir lo menos incomodidad entre mis primas y hasta mi hermana (es que suena a que les decía malas madres, sin que este fuera mi afán pero siendo honesta mi elección de palabras era pésima).

Alardeaba de mi parto vaginal y sin anestesia (y creo que era como mecanismo de defensa pues sabía que no me fue tan bien) y fue cuando me fui dando cuenta de que esa historia en particular generaba dos bandos, primero las que desde siempre defendieron las cesáreas programadas que me veían como una hippie sin recursos y las que tuvieron cesáreas sin planearlo (fueran o no necesarias) que sentían como si les estuviera echando en cara algo que no tuvieron (esto si en verdad nunca fue mi intención) me encantaría decir que ahí aprendí la lección de cuidar mi tono y mis palabras al hablar de maternidad, pero no, aún estaba el hecho de que Ángel por supuesto que no veía televisión, dulces antes del año pues por quien me tomaban, alimentación de lo mas natural si para eso estaba en casa. Podría justificarme diciendo que soy bastante apasionada y estaba recién estrenada como mamá pero la verdad es que juzgar a los demás (o sonar como si lo hiciera) es algo que en especial ahora tendría que controlar.

En lugar de criticar Promueve lo que te encanta

El veinte me cayó un 31 de diciembre, mientras mis concuñas y yo preparábamos algunas cosas para la cena, salió el tema de los cuetes, tengo que aceptar que de niña me fascinaban aunque mis papás solo me dejaban prender ratoncitos y cerillos de repente si llegaban los primos con otros mas grandes aun sin estar muy de acuerdo me permitían salir pero después no solo les fui perdiendo el gusto, vi todas esas desventajas que los adultos ven, los peligros, la contaminación, el ruido, así que les dije no de buena manera que Ángel por ningún motivo le permitiríamos tal acto de barbarie (bueno no use esas palabras pero lo pensé de esa manera)  y cuando me dijeron que tal vez yo no le daría permiso pero que a escondidas seguro lo haría porque le llamaría la atención, todavía mas firmemente les explique que “por eso lo educaríamos bien desde el principio” mi esposo que es mas tranquilo fue quien con diplomacia puso fin a la discusión pero la tensión en el ambiente bien se podía cortar con un cuchillo. Y fue esa incomodidad la que me hizo reflexionar, en especial porque hice sentir incomoda a alguien a quien quiero mucho, en cuyo juicio confió al grado de que es la madrina de Ángel además de ser ese día la anfitriona. 
 
Simplemente Promueve lo que te encanta. Yo puedo creer firmemente en los métodos de crianza y puede que hasta ahora me den excelentes resultados, pero eso no me hace poseedora de la verdad, no es mas madre la que trae al mundo a su hijo por la vagina que la que lo tuvo vía cesárea seguro ambas lo reciben con amor, muchas son las razones por las que una madre no amamanta pero no quiere decir que no haya entrega (eso lo se yo muy bien), decir que las madres que trabajan no cuidan tan bien a sus hijos como las que están en casa sería como escupir al cielo pues una madre trabajadora me crío (y lo hizo con amor y entrega)  cada mujer cada familia tiene una historia por conocer sería bueno prestar atención y oír, Ángel caminara algunas veces sobre mis pasos, en mi sendero no quisiera que el viera intolerancia y soberbia. 
 
Las cosa en las que creo no han cambiado, solo trato de escuchar primero lo que diré y como lo haré, no me gustan los circos, amo a mi hijo pero creo que su diversión no es mas importante que la vida y libertad de un animal, no me gustan los zoológicos pero es que esos desde pequeña me han parecido aburridos y aprendí mas de animales en los libros Ángel ahora los ve en documentales, hablo de las ventajas económicas de la LME a pesar de que use formula, uso esa experiencia y cuando les digo cuanto gastaba en ella a comparación de quienes la usan exclusivamente se sorprenden y entienden mejor cuanto mas ahorran quienes solamente amamantan (ya no digamos el ahorro en medicinas por los anticuerpos y demás beneficios en la salud de los bebés) y lo mismo sucede con los pañales de tela que además son facilísimos de lavar  , muy felizmente les cuento lo práctico que es moverse por todos lados cargando a tu bebé en mi caso con el mei tai, sin tener que luchar por subir y bajar la carreola o moverme por calles que no están echas para que estas circulen (y eso que la mía era todo terreno) y lo feliz que fui cuando la vendí. A final de cuentas cada quien usa sus herramientas como mejor les parece y lo que funciona para mi no necesariamente lo hará para los demás.
 
Seguiré promoviendo lo que me gusta pero ahora escucho también las razones de los demás para usar sus propios métodos, quien sabe igual y descubra mejores maneras de llegar al mismo resultado. 
 
 

 

4 comentarios sobre “Promueve lo que te encanta

  • el 15 agosto, 2013 a las 20:04
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    Sí, me siento identificada con lo que escribes. Mis inicios como mamá “natural” también han sido muy apasionados y he pecado en exceso de juzgar a las que no seguían mi camino. Ahora he aprendido que todas las mamás hacemos lo mejor que podemos y sabemos, y que nadie tiene derecho a juzgarnos, como tampoco tenemos derecho a juzgar.

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    • el 8 diciembre, 2013 a las 6:05
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      Es que los inicios son taan intensos que a veces no nos damos cuenta que si tenemos que medirnos un poco en especial para que nuestras palabras no se malinterpreten gracias por leerme y espero seguirte leyendo por acá

      Respuesta

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