El colecho entre adultos (mamá e hija)

Creo que no hay lugar donde no lo haya dicho, soy Fan from Hell del colecho. Al ser un blog de maternidad ya les he platicado sobre este, pero hay algo de lo que tenía ganas de escribir desde el principio: el colecho entre adultos, un tema ligado a cuando vives en pareja, porque dormir acompañados es algo natural (y por eso quienes colechamos con nuestros hijos no sabemos porque la gente se extraña tanto) a veces si tu pareja se va de viaje, sientes que no puedes dormir igual.

Hace unos días mientras veía “Once day at a time” la nueva serie de Netflix me recordó mucho que a veces requerimos contención entre padres e hijos aunque ya seamos adultos.

Colecho entre adultos (mamá e hija) 

Esta escena del primer capitulo me enterneció, porque es después de que Penelope explotara, explicando la falta que le hace alguien a su lado, su compañero de vida y como extraña dormir abrazada, esa noche su madre entra a su recamara y a pesar de que se resistió un poco acepto el gesto, el suspiro de alivio al final fue lo que me recordó mas lo que ahora les voy a contar. 

colecho entre adultos

Cuando mi padre murió yo tenía 18 años estaba por terminar mi primer año de universidad. Mi mamá recién jubilada y mi hermana casada, así que estaba ella (mi madre), sola después de enterrar al amor de su vida, sabiendo que ya no regresaría a un salón de clases ni a su querida dirección, intentando descansar en una cama que le quedaba bastante grande. No puedo recordar si fue idea suya o mía o simple intuición de lo que las dos necesitábamos, pero deje de dormir en mi recamara y comencé a colechar con ella.

Me costo bastante adaptarme a la muerte de mi padre, así que el siguiente cuatrimestre reprobé 3 de seis materias, no quería que ella se enterará así que mi quinto cuatrimestre curse 9, por lo tanto estaba todo el día fuera de casa convivir era todo un reto, pero la noche al regresar y platicar con ella en la cama fue lo que hizo que no nos distanciáramos, al contrario, no importa si no nos veíamos protegíamos cada una el sueño de la otra, ella era una mujer adulta y yo estaba comenzando a serlo, pero necesitábamos sentirnos en un lugar seguro porque de la aparente nada, perdimos a un hombre que adorábamos y no teníamos mucha idea de como continuar. 

Había noches que sentía que ella estaba mas inquieta, (porque además era yo la última en dormir) así que la abrazaba y podía sentir como de a poco esa tensión iba desapareciendo, no siempre era fácil, a veces puedo tener muy mal dormir y mi mamá sufría las consecuencias (así como ahora yo con Ángel) pero lo ganado era mas, ambas supimos que ahí estaríamos siempre la una para la otra, yo la vi mas humana y ella me reconoció menos niña. 

No dudo que habrá quien piense que el colecho entre adultos es una pésima manera de enfrentar el duelo, que ya es algo enfermo y que como podría ser después yo un adulto funcional si dormía con mi madre, pues bueno al cabo de poco mas de un año, yo regresé a mi recamara, ya no sólo no dormíamos juntas, había veces que yo me quedaba en casa de mis amigas o ella se iba de vacaciones por mas de una semana. Así es como en realidad funciona el amor y la protección, no sé niega cuando se necesita, se da, uno sana y se recupera y sigue andando el camino. (ha y tampoco tiene fecha de caducidad en edad) 

 

3 comentarios sobre “El colecho entre adultos (mamá e hija)

  • el 17 enero, 2017 a las 16:50
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    Me hiciste lagrimear. Seguro tu mamá agradeció tu gesto, recuperó un poco a su “bebecita” y pudo entendes lo bien que había hecho las cosas al criar una hija amorosa como tu.

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  • el 18 enero, 2017 a las 12:41
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    Que linda historia!
    Una vez fui a un sepelio lejos de casa. La viuda fue mi madre por 6 meses que viví con ellos y por un par de noches me pidió que durmiéramos juntas. Dormimos, platicamos. No lo vi como un colecho, pero después de leerte recordé esos momentos.
    Gracias por compartir tu historia y hacerme recordar la mía.

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  • el 24 junio, 2018 a las 1:28
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    Me has hecho recordar mi propia historia, que fue un poco así, solo que yo era algo más pequeña. Me gusta la ternura con la que escribes.

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